Donde hay mucha fricción hay oportunidades

Creo que el software y la tecnología, en su manejo de la información, están causando una revolución en nuestra forma de vida. Sufro al ver los casos mas tradicionales de sistemas rotos que a pesar de todo tienen el poder de defenderse y evitar cualquier tipo de cambio. No creo que esto sea burocracia, la burocracia tiene un lado positivo y es que cree en los procedimientos, lo cual es fundamental para crecer en forma real. Más para países latinoamericanos como el nuestro (Uruguay) donde no llegamos ni al pobre nivel de burocracia ya que no cumplimos con ningún procedimiento.

Cada visita a una dependencia del estado, a un servicio comunal o de salud nos recuerda que el Siglo XXI no ha llegado a todas partes, que las lapiceras siguen funcionando y los sellos siguen bebiendo tinta.

Es en estos lugares donde si logramos superar la visión apocalíptica de que somos un fiasco es donde podemos ver las mayores oportunidades. Si con estas herramientas rudimentarias y falta de procesos nos las arreglamos para sobrevivir, imaginen lo que podríamos lograr si tuvieramos sistemas con procedimientos, automatizaciones, disponibilidad real de datos, transparencia. Donde las personas trabajan aportando lo que somos buenos haciendo, que es trato humano y no en tareas mecánicas repetitivas durante 8 horas.

Un argumento típico contra este concepto es que las fuentes de trabajo se van a perder, lo cual es una falacia. La tecnología en la agricultura ha liberado a la mayoría de la población mundial de estar trabajando cada día la tierra para poder comer. Los teléfonos en sus primeras generaciones necesitaban de personas conectando cables para conectar llamadas, lo cual evitaba que todos pudieramos tener equipos por lo poco escalable del sistema.

Es claro que estamos llegando a un punto crítico de la tecnología, donde debemos cambiar el paradigma de trabajar todas las horas posibles y pasar a pensar en que puede aportar la persona y que el trabajo pesado y repetitivo lo hagan las máquinas.

Tener a un ser humano colocando sellos por 8 horas durante 40 años es desperdiciar una máquina increíblemente compleja en una tarea trivial. Donde vemos a las personas realizando una tarea mecánica trivial tenemos la oportunidad de liberar a esa persona de la tarea y lograr una explosión de productividad y crecimiento personal.

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